miércoles, 2 de septiembre de 2015

Aquí estoy a tu lado.. Juan L. Ortiz

Aquí estoy a tu lado.. Juan L. Ortiz
Aquí estoy a tu lado mujer mía que duermes,
solo.
La noche es una oscuridad tímida
a través
de la madreselva.
(Será en los campos una solemnidad
de giro armonioso,
mágico,
acompasado de grillos y suspirado de aguas).
Estoy solo a tu lado, mujer mía.
¿Qué sueño
agitará tu pecho?
Aquí estoy a tu lado, solo, mujer mía.
¿Qué será de nosotros
de aquí a doscientos años?
Qué seremos ¡Dios mío! qué seremos?
Dentro de cien,
dónde estaré yo?
¿Tendrá la noche estival,
entonces la forma que ahora tiene?
¿Y habrá una soledad
que gemirá
en esta misma pieza,
al lado
de la mujer dormida?



lunes, 31 de agosto de 2015

Ellos vinieron .... Pastor Martín Niemöller.

ELLOS VINIERON.... Pastor Martín Niemöller.
Primero se llevaron a los judíos,
Pero a mi no me importó porque yo no lo era;
Luego, arrestaron a los comunistas,
Pero como yo no era comunista tampoco me importó;
Más adelante, detuvieron a los obreros,
Pero como no era obrero, tampoco me importó;
Luego detuvieron a los estudiantes,
Pero como yo no era estudiante, tampoco me importó;
Finalmente, detuvieron a los curas,
Pero como yo no era religioso, tampoco me importó;
Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.”

jueves, 27 de agosto de 2015

Monólogo de Cyrano de Bergerac: NO GRACIAS

Monólogo de Cyrano de Bergerac: NO GRACIAS



"¿Qué quieres que haga? ¿buscar un protector, un amo tal vez?
¿y como hiedra oscura que sobre la pared medrando sibilina y con adulación
cambiar de camisa para obtener posición?
NO, GRACIAS.
¿Dedicar si viene al caso versos a los banqueros,
convertirme en payaso, adular con vileza los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance un gesto siniestro?
NO, GRACIAS.
¿desayunar cada día un sapo? ¿tener el vientre panzón?
¿un papo que me llegue las rodillas con dolencias
pestilentes de tanto hacer reverencias?
NO, GRACIAS.
¿Adular el talento de los canelos, vivir atemorizado por infames libelos, y repertir sin tregua
Señores, soy un loro, quiero ver mi nombre en letras de oro?
NO, GRACIAS.
¿sentir temor a los anatemas? ¿preferir las calumnias a los poemas, coleccionar medallas, urdir falacias?
NO, GRACIAS; NO, GRACIAS; NO GRACIAS...





miércoles, 26 de agosto de 2015

Una carta de amor ... Julio Cortázar

Una carta de amor ... Julio Cortázar


(Tomado del libro 'Salvo el crepúsculo')

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.



martes, 25 de agosto de 2015

Cartas sucias de James Joyce a su esposa Nora Bernacle

Cartas "sucias" de James Joyce a su esposa Nora Bernacle

2 de diciembre de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín.

 Querida mía:
  Quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.

  Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Sí, querida, “mi hermosa flor silvestre de los setos” es un lindo nombre¡ ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia¡ Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto.
Esto me permite estallar en lagrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi polla mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos.
 ¡Eres mía, querida, eres mía¡ Te amo. Todo lo que escribí arriba es un solo momento o dos de brutal locura. La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi verga esta todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal envestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.
  Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mí puta, mí amante, todo lo que quieras (¡mí pequeña pajera amante! ¡mí putita pichadora!), mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia...

Jim


lunes, 24 de agosto de 2015

El amenazado ... Jorge Luis Borges

El amenazado .... Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó
el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,
las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.



sábado, 22 de agosto de 2015

Desamparados 1... Daniel Rabinovich

DESAMPARADOS 1 .... Daniel Rabinovich

Como siempre, solo enajenado. Sentado o recostado en el umbral añoso de una casa abandonada. Yo lo vi frágil y desamparado, irrecuperablemente loco hablando sin temor a sus demonios. Ausente total de nuestro asfalto.

Prisionero en sus mugres de cristal. Suicida inconsciente, esperando ansioso aquel virus que no lo visitó nunca o esa helada de la década que congele sus venas quebradizas.

O quizás, en una madrugada del domingo, morir abrasado por el fuego, saltando cómicamente por las calles, oyendo como en un sueño, las risas desbocadas de bromistas juveniles.

¡Pero que cosa! En algunos instantes de sano raciocinio, me confesó, que al verme pasar jugueteando con mis hijos, abrazando tiernamente a mi señora, el también me vio frágil y desamparado. Prisionero sin condena, y carcelero forzado de una dicha, demasiado valiosa como para descuidarla, demasiado expuesta como para protegerla, y demasiado pesada como para poder correr alegremente por la vida.



jueves, 20 de agosto de 2015

Los heraldos negros... César Vallejo

LOS HERALDOS NEGROS .... César Vallejo

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!



miércoles, 19 de agosto de 2015

Deseo .. Federico Garcia Lorca

Deseo .. Federico Garcia Lorca

Sólo tu corazón caliente,
y nada más.

Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.

Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.

Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
nada más.


martes, 18 de agosto de 2015

Hay una línea de Verlaine.... Jorge Luis Borges

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años.
La muerte me desgasta, incesante.

Jorge Luis Borges