miércoles, 18 de septiembre de 2013

Llorar a lágrima viva...

Llorar a lágrima viva...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Oliverio Girondo


martes, 13 de agosto de 2013

¡Aplaudan! ¡Aplaudan!

...¡Aplaudan! ¡Aplaudan!... hasta llegarse la planta de los pies… el ímpetu que hace estas páginas tan jugosas como empanadas…
Aunque, a su lado la literatura mundial resulta PAZ Y MANTECA, no vayan a suponer que la agresividad constituye lo que podría llamarse EL VERDADERO CARACÚ DE MI ESTÉTICA… Expuesto a todas las corriente ¡de aire! Telúrico e ideológico.. el insulto, mi palabra de honor, es incapaz de estimular la secreción de mis senos frontales.


Oliverio Girondo


miércoles, 7 de agosto de 2013

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones...

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones...

Dulce amor de pasillos, dulce amor de rincones,
cuando ya es una bruma el aliento deshecho.
Sentir sobre mi pecho la amplitud de tu pecho
y como dos deditos pequeños tus pezones.
Y bajar la escalera trémulo de deseo
aprovechando el último peldaño para verte.
Hasta que el frío dé cuenta de mi deseo.
(El frío no podrá y no sé si la muerte...)

Baldomero Fernández Moreno


miércoles, 31 de julio de 2013

El puro no

El puro no

El no
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan
noan noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
si son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo
sin poros ya ni nódulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no

Oliverio Girondo


jueves, 25 de julio de 2013

A la ciudad le arrancaron los ojos

A la ciudad le arrancaron los ojos

A la ciudad le arrancaron los ojos
y los bienamados agitan por los bares sus cucharitas de aire.
Nadie nos conoce a nadie conocemos
Fugitivos muertos que caminan por México nos piden yerba La Hoja
o estampitas de Ceferino Namuncurá. Los que vagan por España,
fallecidos que su pudren como las princesas rusas en el París del 20
¿Pero y los que no están no están?
¿Los desaparecidos desaparecidos?
¿Los muertos dendeveras?
¿Los que no piden discos de Gardel porque los bichos les comieron la música
ni sufren en dólares porque no sufren más?
Temo por ellos algo más pulguiento que la muerte
más pior que los estrujamientos de los huesos
más griposo que desguazarse en los zanjones
o en las aguas puercas del Río de la Plata
algo más feo puede pasarles todavía
olvido desgraciado
Nuestros cuerpos arden en la noche
como animales dorados.
La inteligencia es una espada
que cela en la oscuridad.


José Luis Mangieri


viernes, 19 de julio de 2013

Canto Nupcial

CANTO NUPCIAL (título provisorio)

Me he casado
me he casado conmigo
me he dado el sí
un sí que tardó años en llegar
años de sufrimientos indecibles
de llorar con la lluvia
de encerrarme en la pieza
porque yo -el gran amor de mi existencia-
no me llamaba
no me escribía
no me visitaba
y a veces
cuando juntaba yo el coraje de llamarme
para decirme: hola ¿estoy bien?
yo me hacía negar

llegué incluso a escribirme en una lista de clavos
a los que no quería conectarme
porque daban la lata
porque me perseguían
porque me acorralaban
porque me reventaban

al final ni disimulaba yo
cuando yo me requería

me daba a entender
finamente
que me tenía podrida

y una vez dejé de llamarme
y dejé de llamarme
y pasó tanto tiempo que me extrañé
entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
añares
debe de hacer añares
y me llamé y atendí yo y no podía creerlo
porque aunque parezca mentira
no había cicatrizado
solo me había ido en sangre
entonces me dije: hola ¿soy yo?
soy yo, me dije, y añadí:
hace muchísimo que no sabemos nada
yo de mí ni mí de yo
¿quiero venir a casa?

sí, dije yo

y volvimos a encontrarnos
con paz

yo me sentía bien junto conmigo
igual que yo
que me sentía bien junto conmigo
y así
de un día para el otro
me casé y me casé
y estoy junto
y ni la muerte puede separarme


Susana Thénon