lunes, 21 de agosto de 2017

Observación …. Gustavo D'Orazio

Observación …. Gustavo D'Orazio



Es Guernica o Atocha.

La muerte,
siempre,
fotografía igual.

Bocas abiertas;
clamor al cielo.

Nueva York o Londres.

Como en Goya y Picasso,
la muerte
paraliza el último grito:
compone
un horror deshumanizante.

Es Buenos Aires o Saigón,
Kabul o Bagdad.

Ayer u hoy,
siempre,
allí o acá,
la muerte
ha fotografiado igual.




lunes, 14 de agosto de 2017

Ropa limpia .... Delia Domínguez Mohr

Ropa limpia .... Delia Domínguez Mohr

Un día
uno sale a encontrar la muerte,
sin equipaje,
sin muda para la otra semana
con la única camiseta blanca 
que quedaba 
del tiempo de colegio.
Un día 
uno se apura como malo de la cabeza,
como si tuviera que llegar 
a todos los trenes 
y saludar a medio mundo.
Un día 
uno no sabe quién diablos 
tendrá suficiente amor entre las manos 
para arreglarle
esos asuntos particulares 
que siempre quedan flotando 
después de la catástrofe, 
o quién diablos
va a cerrarle los cajones del velador 
con las fotografías secretas 
de esa edad 
en que la musculatura orgullosa y dorada 
era toda la potencia con que contábamos 
para vivir. 
Un día 
uno no vuelve más 
por ropa limpia.


lunes, 24 de julio de 2017

Penúltimo poema del fútbol', de Bernardo Canal Feijóo

Penúltimo poema del fútbol', de Bernardo Canal Feijóo

Ansiedad

El ansia del triunfo
Anidaba en el ángulo de la red,
A espaldas del arquero,
Una gran araña torva...

(El juego se agolpaba contra unos de los arcos, como en un peloteo a la pared. El arquero tenía ya empastelados los ojos, y aunque volvía las espaldas en las contorsiones bruscas, quedaba siempre mirando de frente com un búho idiota.
Solo, abandonado en su arco, el arquero adversario se paseaba de un lado para otro, se detenía, parecía ladrar al tumulto lejano, como un perro atado a su garita.)

Córner

Los jugadores se reunieron a dar la bienvenida.

Como de un lejano horizonte
Se levanta la pelota del córner,
Abriendo su vuelo de serpentina...
Se encoge la guardia de los jugadores
Y ajusta el paredón del gol.
Entonces,
Entre las frentes endurecidas,
Una frente,
Aristada de voluntad
En un salto más alto que ninguno,
Quiebra com un florete
El acero flexible de la parábola del córner...

Réferi

El réferi husmeaba todo, estaba empeñado en revertirlo todo hacia sí, en sorprender las delanteras sin darse mucho afán, con una judiciaria propensión a descubrir la falta, a aplicar sus sanciones de pito solemne.
(Va, vuelve;-tiene una carrera entorpecida de una contracarrera, con estacatos de cardíaco, o de palmípedo doméstico, que pretende seguir el volatín aéreo de los pájaros, y larga tres pasos torpes de tony botinudo.)

Al arco

(El arquero sabe de la alegría de transmutar
en juego el ceño homicida del adversario.)


viernes, 23 de junio de 2017

Ni una menos ... María Teresa Dri

Ni una menos .... María Teresa Dri

son las voces
ancestrales, enormes, sufrientes
como las de santa Juana en la hoguera
estallan
el eco resquebraja las paredes
las brasa hablan
el día marcado a fuego lento
es el 3
el de la ola que golpeó sobre los muros del patriarcado...
amén decimos todas
en un otoño primaveral de junio
"ni una menos" es el grito
único y fuerte estremece
conmueve los cimientos
"ni una menos"
circula por las venas tiñe las plazas
el asfalto palpita
es la rebelión de las víctimas 
"somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar" dice el ritual
llama ardiente
quema y resiste "el himno sagrado de los cuerpos"
"ni una menos"
el día es de la fuerza de mujeres
nadie puede detenerlas
"disculpen las molestias nos están matando"
amén decimos todas
el clamor atraviesa el mundo
el parlamento se tiñe de violeta también el mundo - planetario
La calle es el refugio de los cuerpos


sábado, 17 de junio de 2017

A UN SEMEJANTE... Eladia Blazquez

A UN SEMEJANTE... Eladia Blazquez 


Vení... charlemos, sentate un poco. 
La humanidad se viene encima. 
Ya no podemos, hermano loco 
Buscar a Dios por las esquinas... 
Se lo llevaron, lo secuestraron 
Y ¡nadie paga su rescate! 
Vení que afuera está el turbión, 
De tanta gente sin piedad 
De tanto ser sin corazón. 

Si a vos te duele como a mí... 
La lluvia en el jardín y en una rosa. 
Si te dan ganas de llorar, 
A fuerza de vibrar, por cualquier cosa. 
Decí qué hacemos vos y yo 
Qué cosa vos y yo sobre este mundo. 
¡Buscando amor en un desierto 
Tan estéril y tan muerto 
Que no crece ya la flor! 

Vení... charlemos, sentate un poco. 
¡No ves que sos mi semejante! 
A ver probemos, hermano loco 
Salvar el alma cuanto antes. 
Es un asombro, tener tu hombro 
Y es un milagro la ternura... 
¡Sentir tu mano fraternal! 
Saber que siempre para vos... 
¡El bien es bien y el mal es mal!


martes, 13 de junio de 2017

Versos de poetas amigos... Federica Rosenfeld


Versos de poetas amigos... Federica Rosenfeld


Versos que hablan de cielos presentes,
de un amor pasado, de puentes transcurridos. 
de una torre muy alta
y una casa muy baja,
de lastimaduras y defectos personales
como de rasgos pegados al rostro
como una ceja o una nariz.
No como un labio suave, 
Lirio de quel jardín invernal.
No de aquel maestro de filosofía
que iluminó la temporada escolar.
El cielo de hoy es igual al de entonces, 
Pero casi diría que odian u olvidaron la mueca.
No perduran sonrisas, ni siquiera las lágrimas
Aquellas, que apenas dejaron 
Esa cicatriz de telaraña.



martes, 30 de mayo de 2017

Así..... Alfonsina Storni

Así..... Alfonsina Storni

Hice el libro así:
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.

Mariposa triste, leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.

Encogida a ratos y a saltos después
Sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés.
O mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
Los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
Ser rosa o espina, ser néctar o hiel.

Así voy a curvas con mi mala sed
Podando jardines de todo jaez.



martes, 23 de mayo de 2017

"Traidor de la patria"......Nazim Hikmet

"Traidor de la patria"......Nazim Hikmet

Yo soy traidor a la patria,
si la patria son vuestros ranchos,
si es todo lo que hay en vuestras cajas de caudales,
si es todo lo que hay en vuestros talonarios de cheques. Si la patria es reventar de hambre en las calles.
Si la patria es temblar de frío afuera como un perro
y retorcerse de enfermedades en verano,
si es beber nuestra sangre escarlata en vuestras fábricas Si la patria, es la porra de la policía.

Si la patria son vuestros créditos y vuestras remuneraciones. Los autorizo, escriban en caracteres negros


viernes, 19 de mayo de 2017

RHADAMANTHOS (Silvina Ocampo)

RHADAMANTHOS (Silvina Ocampo)


La envidiaba por sus pecados con una envidia que la carcomía, una envidia que no la dejaba descansar, y ahora, ahí estaba, muerta. Nada en el mundo podría resucitarla. Ahí estaba, muerta como una piedra preciosa, que no sufre, con todos los honores, con todas las ceremonias. ¡Ni siquiera desfigurada! Y si lo hubiera estado, alguien se hubiera encargado de ver en ella un encanto nuevo, el encanto de sus imperfecciones. Joven, nada le quitaría la juventud; tranquila, nada le quitaría la tranquilidad; impura, nada le quitaría su aparente pureza. Las iniciales, sobre el paño negro del coche fúnebre, brillaban, y sus retratos ya se repartían entre los amigos de la casa. No había modo de contener las lágrimas que vertían por ella un hijo de ocho años, un marido de treinta y esa corte ridícula de amigos que la admiraban, aún más que antes. En los armarios, aquellos vestidos que olían a perfume, serían sus delegados. Con ellos el recuerdo maquinaría costumbres, ritos en su memoria. Las santas tienen altares, pero ella, que se había suicidado, tendría en cada corazón alguien que suspiraba secretamente por su memoria.

Injusticias de la suerte, pensaba Virginia, mientras subía las escaleras. Yo que he sufrido tanto, yo que soy pura, yo que tengo a veces cara de muerta, yo que no tengo miedo a nadie, yo no me he suicidado. Nadie llora por mí.

Entró en el cuarto donde la velaban. Flores, las flores que le agradaban tanto, la cubrían. En la luz trémula de los cirios brillaban la frente, los pómulos, las mejillas, el cuello y los labios, como si estuviese viva. Ninguno de sus defectos se veía, ni los dedos de los pies, que eran tan insólitos, ni las piernas demasiado fuertes. Se había arreglado, peinado, pintado, para torturarla.

Para no verle la cara se arrodilló; para no pensar en ella rezó. Un zumbido de voces le llenó los oídos. La gente hablaba, ¿de qué? Sólo de ella. Era pura, decían, como la luz. Se puso de pie. Por suerte nadie advierte en las miradas los íntimos sentimientos de un ser.

Virginia se dirigió al dormitorio de la muerta. Buscó el peine, para peinarse, buscó el lápiz de los labios, para pintarse, buscó el perfume, para perfumarse, y se miró en el espejo. Salió de la casa apresuradamente; entró en una tienda donde compró papel de cartas (el papel que tenía en su casa era un papel ordinario). Caminó por la calle mirando la punta de sus zapatos de bruja; subió por un ascensor interminable, abrió una puerta y entró en su cuarto. Se puso a escribir maravillosas cartas de amor dirigidas a la muerta, revelando en ellas, con toda suerte de subterfugios, la vida monstruosa, impura, que le atribuía. Al pie de las cartas firmaba con el nombre del supuesto amante. En una noche, mientras velaban a la muerta, escribió veinte carta, cuyas fechas abarcaban toda una vida de amor.

A la mañana siguiente, al alba, hizo un paquete con las cartas, las ató con la cinta rosada de uno de sus camisones, las llevó a la casa mortuoria y las depositó en el armario de la muerta.


viernes, 12 de mayo de 2017

La Fe y las montañas ... Augusto Monterroso

La Fe y las montañas.... Augusto Monterroso

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.
Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, ésta no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior, cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abondar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.
Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajero, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe.